Llevo tanto tiempo sin escribir ninguna entrada que no sé si me voy a acordar de como se hace.
Poca inspiración, demasiadas cosas que hacer,lios laborales, lios familiares. No sé,pero de pronto no tenía tiempo de escribir nada aquí.
Por otro lado mi spanker se había vuelto así como demasiado exigente.Y eso también me añadía complicaciones. De pronto,me sacaba faltas mínimas. Los castigos eran más frecuentes, y a veces, más duros. Imaginaos, sobre todo las que sois spankees, llegar a casa y encontrar las almohadas apiladas sobre la cama y el cinturón preparado, y no una vez sino varias.
En el tiempo que llevo de convivencia con mi chico, siempre me ha azotado de forma regular. Porque es mi spanker. Porque, en ocasiones, merezco esos azotes. Porque el opina que los necesito. Unas veces los acepto de buen grado y otras me cuesta un poco más.No mre resisto demasiado a los castigos. Es mi spanker, y además, según nuestros pactos, tiene la ultima palabra-
Pero no siempre es igual. No siempre está una de acuerdo con los motivos, y no siempre resulta igual de placentero.
Soy spankee y vivo una relacion DD. Esto no significa que, en ocasiones, no em apetezca decirle a mi chico que la azotaina, en esta ocasion, que la reciba su tia. Me contengo. Las malas contestaciones agravan los castigos.La resistencia se considera una muestra de rebeldía. La resistencia verbal se interpreta, además, como impertinencia. O sea, que una vez la maquinaria se pone en marcha, no hay forma de pararla.
Yo esperaba que, con el tiempo, en algunas cosas se volviee más permisivo. Todo lo contrario. Cada vez hay más normas, por otro lado.
Ayer tuve el día para mí sola. Bueno, la mañana y parte de la tarde. Me dijo, expresamente,que no quería que me llevase el coche. Pero es que el domingo es el mejor día para circular, sin estacionamiento regulado, sin tráfico, sin historias. Y yo no pensaba beber, a fin de cuentas. Bueno, y tenía intención de llegar a casa antes que él, con lo que no iba a enterarse. Y me apetecía ponerme algo más primaveral,y como tampoco iba a andar por la calle, no pasaba nada por ir más ligera. Y por otro lado, dos cervezas , comiendo, tampoco es beber...
Yo pienso que cualquiera entiende esto. ¿Verdad?
Pues no. El señor spanker intransigente sabelotodo, que no solo alcanza la perfección en todos sus actos, sino que la pasa de largo y bate records, considero que en todo esto había desobediencia, intención de ocultarle cosas,imprudencia, y falta de cuidado hacia mí misma ( lo de siempre, ir demasiado ligera de ropa).
En estas circunstancias, una siempre intenta argumentar en su favor. A pesar de saber que va a ser inutil. Lo del coche ha sido por comodidad, quien no se toma una cerveza comiendo, eso no hubiese dado positivo, a lo mejor sería mejor tener un alcoholimetro en casa para que él hiciese sus comprobaciones, ya que era tan meticuloso.. Una mirada me hizo entender que no iba por buen camino. Aún insistí. Las demás habían bebido más y se habían ido conduciendo, y no iban vestidas de esquimales, tampoco...
-Tu hermana, y tus amigas, no son mi problema, reina.
Al decir esto, estaba remangandose la camisa. Mal asunto
--por otro lado, no dudo que esas señoras hagan cuanto les de la gana, sin temor a las consecuencias. Porque no tienen a nadie que se ocupe de poner un poco de orden y de disciplina en sus vidas. Pero TU, si lo tienes.
Esperaba que me dijese que tenía que ponerme el pijama. No lo hizo. Supongo que para no perder tiempo.Acabé en sus rodillas, con la cebaza muy cerca del suelo. ¿Había sido buena idea ponerme esa falda tan ligera?. Hubiese dado igual, porque me la subió después de unos cuantos azotes.
INcomodísimo. La ropa de calle estorbando, la falda, arrugandose, los pantis y las bragas bajados, y la mano cayendo sin parar. Cuando me llevó, algo bruscamente, hacia el rincón, intenté colocarme la ropa. Me paró en seco.
_No te arregles nada. Quitateló.
Mala cosa.
Me quité todo de cintura para abajo, pero no le bastó. Me hizo quitarme la blusa y el sujetador
Sabe que odio que me azote totalmente desnuda. Y lo hace para que, como él dice, el castigo sea más efectivo. Me quedé en el rincón un buen rato.
Cuando me dijo que me pusiese en la cama, vi que habia colocado las almohadas en en borde. Y tuve que ponerme doblada, con las piernas fuera de la cama y el culo en alto.
Me preguntó cuantos correazos creia merecer. "Ninguno", no es una buena respuesta, lo sé muy bien.
Le dije, algo llorosa, que eso era algo que tenía que decidir él. Pero que tuviese en cuenta que ya me dolía mucho.
Me dijo que no colaba, y que adoptase la posición.
No los conté. Me limité a recibirlos. Al principio, me repetía una y otra vez, que la próxima vez que él me dijese que no tenía que irme con el coche, recordase esta corrección. Después me preguntó si iba a intentar engañarle de nuevo. Le juré varias veces que no, que era algo que no volvería a ocurrir.Y terminó el castigo con un par de azotes en los muslos, diciendome que, hasta que estuviesemos en primavera, nada de tejidos ligeritos ni faldas cortas.
De pronto,ya no estaba recibiendo azotes con el cinturón. Me quedé quieta, pues no le gusta que me mueva hasta que me diga que puedo hacerlo.
-Cien lineas, Trasto.Me escribes cien veces "La próxima vez, seré azotada con el martinet". ¿entendido?
-Sí
-Puedes levantarte. Descansas cinco minutos, y te sientas a hacer esas copias.
lunes, 17 de febrero de 2014
lunes, 3 de febrero de 2014
Lo que importa y lo que no importa
Hola de nuevo.
Por fin me he animado a escribir otra vez. Lo cierto es que la última vez que lo hice, no pasaba por un buen momento.
Imagino que esto es algo que en la vida le pude suceder a cualquiera. Hay altibajos de todo tipo. En el dia a dia, por un lado, ocurren cosas que nos afectan y que influyen en nuestra vida de pareja, porque, si no estamos bien, normalmente no somos una buena compañía.Y aparte de eso, hay elementos perturbadores que a veces, han aparecido con el único fin de perturbar, y lo consiguen.
Total, que después de esa entrada tan pesimista, mi chica me dijo eso de "tenemos que hablar".Creo que es una de las frases que más miedo pueden dar. El caso es que me aclaró cosas. Me dijo que yo me estaba olvidando de que era lo que realmente importaba, y eso me indignó. Porque desde mi punto de vista, era ella la que lo estaba olvidando. Pero me aclaró que no es así.
Fueron varios dias de conversaciones y de sacar trapos sucios. Y acabé por entender que, si bien no tenía que temer las cosas que estaba temiendo, lo cierto era que habia habido una serie de transgresiones.Mi mujer había hecho algo, según ella sin importancia, pero era algo que expresamente se habia dicho que jamás debia ocurrir.
Incluso al contarmelo, ella tenía claro que iba a recibir un buen castigo por ello. Y cuando le dije cual iba a ser ese castigo, pareció aceptarlo.
En su día habiamos prescrito el uso de la vara, pues a ninguno de los dos nos gustaron sus efectos cuando la probamos. Le dije a Trasto que iba a recibir doce azotes, porque seis me parecín poco. Como se puso a pleitear, la cuenta subió a dieciocho.
No me gustó hacerlo. Y desde luego, a ella no le gustó que lo hiciera. Yo lo entendí como algo justo y necesario.
Como hombre, no soy infalible. Como spanker, al parecer, tampoco. Como marido debo ser un autentico desastre, y mi vida pasada lo demuestra. Nada más terminar, cuando vi que Trasto se quedaba dormida a base de llorar, me pregunté si realmente había sido necesario.
Esa misma tarde, ya me hablaba, aunque no necesariamente con normalidad. Estaba tensa.Al dia siguiente, no me quedaban dudas de que estaba enfadada y resentida. Pero yo seguia en mis trece: se lo había buscado ella solita.
Al cabo de tres o cuatro dias,noté que se ocultaba para que no viese las marcas. Las había visto al principio, y sabía que no era algo demasiado grave.Pero me dolió que no me permitiese verla. Y ni hablar de que me permitiese tocarla. Eso sí, lo que había ocasionado el problema, parecía bajo control. Con lo cual yo estaba medianamente satisfecho con los resultados.
Explotó al cabo de unos días, mostrando su enfado sin reparos. Gritandome, llamandome bestia, diciendo que me había pasado un montón. Y algo, que se me quedo grabado: No admitía que volviese a azotarle con la vara nunca más. Si volvía a suceder, lo consideraría un maltrato.
Me costó calmarla, y calmarme a mí mismo.
En toda relación de este tipo, existen unos límites. Y es un error dejar que esos limites se olviden, con eso de la confianza.
Y ese había sido el problema. Por ambas partes
Volvimos a hablar. Bueno, yo volví a hablar. Ella me daba la espalda, sin querer siquiera mirarme.
Por mi parte, le dije,los castigos físicos volvían a lo habitual.Me deshacía de la dichosa vara en ese momento. Furiosa, me dijo que eso no le servía de nada porque podía hacerme con otra, cuando quisiera, como habia hecho en esta ocasion
Era cierto. Pero no iba a hacerlo.
Ahora bien, las cosas que tenemos pactadas, le aclaré, seguimos teniendolas pactadas. Y lo que no se puede hacer, sigue sin poder hacerse.
Además ella es mi spankee, le aclaré. Lo que no me da derecho a darle con la vara si en su momento acordamos que no iba a hacerlo.
-Eso sí, cielo... Si te sigues comportando como lo estás haciendo ultimamente,vas a cobrar, y muy a menudo.
Me miró,sorprendida. No sé si estaba pensando hasta ese momento que lo sucedido le daba una especie de bula.
Pero Trasto no sería Trasto si no pleitease un poco. Me estuvo diciendo que yo era, al parecer, demasiado estricto en una serie de asuntos. Y acepté discutirlos.
No se salió con la suya en cuanto a la hora de dormir. Realmente duerme muy poco.Si acepté que. de forma muy ocasional, puede irse a dormir media hora mas tarde. No siempre. No todos los dias. No sin hablarlo antes, porque habrá veces que ella quiera acostarse m´s tare, y yo no esté de acuerdo.
No le permito que borre las conversaciones que tiene por messenger, porque yo no descon fio de ella, pero si de la otra persona que toma parte en esas conversaciones.
Admito que no tengo derecho a mirar el historial de navegacion para ver por donde se ha movido. No estaría de más, le dije, que lo borrase, por si acaso alguien más hace uso del ordenador
Por último: es mi spankee, además de mi mujer. De manera que cuando yo considere que necesita unos azotes, ya sea porque merece un castigo, porque necesita una llamada de atención, porque sea necesario prevenir posibles comportamientos indeseados, o porque, simplemente me creo que le vaya a venir bien en ese momento, ella tiene que aceptarlo. Observo, en los ultimos tiempos, bastantes indicios de desobediencia,probablemente, inducidos desde fuera.
Esta misma mañana hemos trabajado un poco sobre eso. Un par de contestaciones inadecuadas me han hecho tomar cartas en el asunto. Me he ido al trabajo relajadisimo, dejandola algo más docil y algo más calentita, para que vaya aprendiendo. Pero en su cara no había ni rastro de enfado ni de mal rollo.
Por fin me he animado a escribir otra vez. Lo cierto es que la última vez que lo hice, no pasaba por un buen momento.
Imagino que esto es algo que en la vida le pude suceder a cualquiera. Hay altibajos de todo tipo. En el dia a dia, por un lado, ocurren cosas que nos afectan y que influyen en nuestra vida de pareja, porque, si no estamos bien, normalmente no somos una buena compañía.Y aparte de eso, hay elementos perturbadores que a veces, han aparecido con el único fin de perturbar, y lo consiguen.
Total, que después de esa entrada tan pesimista, mi chica me dijo eso de "tenemos que hablar".Creo que es una de las frases que más miedo pueden dar. El caso es que me aclaró cosas. Me dijo que yo me estaba olvidando de que era lo que realmente importaba, y eso me indignó. Porque desde mi punto de vista, era ella la que lo estaba olvidando. Pero me aclaró que no es así.
Fueron varios dias de conversaciones y de sacar trapos sucios. Y acabé por entender que, si bien no tenía que temer las cosas que estaba temiendo, lo cierto era que habia habido una serie de transgresiones.Mi mujer había hecho algo, según ella sin importancia, pero era algo que expresamente se habia dicho que jamás debia ocurrir.
Incluso al contarmelo, ella tenía claro que iba a recibir un buen castigo por ello. Y cuando le dije cual iba a ser ese castigo, pareció aceptarlo.
En su día habiamos prescrito el uso de la vara, pues a ninguno de los dos nos gustaron sus efectos cuando la probamos. Le dije a Trasto que iba a recibir doce azotes, porque seis me parecín poco. Como se puso a pleitear, la cuenta subió a dieciocho.
No me gustó hacerlo. Y desde luego, a ella no le gustó que lo hiciera. Yo lo entendí como algo justo y necesario.
Como hombre, no soy infalible. Como spanker, al parecer, tampoco. Como marido debo ser un autentico desastre, y mi vida pasada lo demuestra. Nada más terminar, cuando vi que Trasto se quedaba dormida a base de llorar, me pregunté si realmente había sido necesario.
Esa misma tarde, ya me hablaba, aunque no necesariamente con normalidad. Estaba tensa.Al dia siguiente, no me quedaban dudas de que estaba enfadada y resentida. Pero yo seguia en mis trece: se lo había buscado ella solita.
Al cabo de tres o cuatro dias,noté que se ocultaba para que no viese las marcas. Las había visto al principio, y sabía que no era algo demasiado grave.Pero me dolió que no me permitiese verla. Y ni hablar de que me permitiese tocarla. Eso sí, lo que había ocasionado el problema, parecía bajo control. Con lo cual yo estaba medianamente satisfecho con los resultados.
Explotó al cabo de unos días, mostrando su enfado sin reparos. Gritandome, llamandome bestia, diciendo que me había pasado un montón. Y algo, que se me quedo grabado: No admitía que volviese a azotarle con la vara nunca más. Si volvía a suceder, lo consideraría un maltrato.
Me costó calmarla, y calmarme a mí mismo.
En toda relación de este tipo, existen unos límites. Y es un error dejar que esos limites se olviden, con eso de la confianza.
Y ese había sido el problema. Por ambas partes
Volvimos a hablar. Bueno, yo volví a hablar. Ella me daba la espalda, sin querer siquiera mirarme.
Por mi parte, le dije,los castigos físicos volvían a lo habitual.Me deshacía de la dichosa vara en ese momento. Furiosa, me dijo que eso no le servía de nada porque podía hacerme con otra, cuando quisiera, como habia hecho en esta ocasion
Era cierto. Pero no iba a hacerlo.
Ahora bien, las cosas que tenemos pactadas, le aclaré, seguimos teniendolas pactadas. Y lo que no se puede hacer, sigue sin poder hacerse.
Además ella es mi spankee, le aclaré. Lo que no me da derecho a darle con la vara si en su momento acordamos que no iba a hacerlo.
-Eso sí, cielo... Si te sigues comportando como lo estás haciendo ultimamente,vas a cobrar, y muy a menudo.
Me miró,sorprendida. No sé si estaba pensando hasta ese momento que lo sucedido le daba una especie de bula.
Pero Trasto no sería Trasto si no pleitease un poco. Me estuvo diciendo que yo era, al parecer, demasiado estricto en una serie de asuntos. Y acepté discutirlos.
No se salió con la suya en cuanto a la hora de dormir. Realmente duerme muy poco.Si acepté que. de forma muy ocasional, puede irse a dormir media hora mas tarde. No siempre. No todos los dias. No sin hablarlo antes, porque habrá veces que ella quiera acostarse m´s tare, y yo no esté de acuerdo.
No le permito que borre las conversaciones que tiene por messenger, porque yo no descon fio de ella, pero si de la otra persona que toma parte en esas conversaciones.
Admito que no tengo derecho a mirar el historial de navegacion para ver por donde se ha movido. No estaría de más, le dije, que lo borrase, por si acaso alguien más hace uso del ordenador
Por último: es mi spankee, además de mi mujer. De manera que cuando yo considere que necesita unos azotes, ya sea porque merece un castigo, porque necesita una llamada de atención, porque sea necesario prevenir posibles comportamientos indeseados, o porque, simplemente me creo que le vaya a venir bien en ese momento, ella tiene que aceptarlo. Observo, en los ultimos tiempos, bastantes indicios de desobediencia,probablemente, inducidos desde fuera.
Esta misma mañana hemos trabajado un poco sobre eso. Un par de contestaciones inadecuadas me han hecho tomar cartas en el asunto. Me he ido al trabajo relajadisimo, dejandola algo más docil y algo más calentita, para que vaya aprendiendo. Pero en su cara no había ni rastro de enfado ni de mal rollo.
miércoles, 22 de enero de 2014
Dificultades y retrasos
Si, ya lo sé- El blog está completamente abandonado. Y el motivo de esta entrada es, precisamente, disculparme por ello.
Personalmente, intento escribir algo de vez en cuando. Yo. Como habréis notado, Trasto no encuentra el momento de escribir desde hace tiempo. Está demasiado ocupada para algunas cosas, el blog entre ellas.
No es un buen momento. El invierno, por unos motivos o por otros, se nos está haciendo terriblemente largo. A mí, por lo menos.
Imagino que a todos nos pasa alguna vez,que las cosas no van como tenían que ir. No van como estaba previsto.
En general, yo sé que soy un hombre afortunado. Considero que la base de esa suerte es la estabilidad, en general, en todos los aspectos de mi vida. Algo que me ha llevado años conseguir.Algo que puede fallarnos a todos en cualquier momento.
Sé,sobre todo por comentarios privados, que sois muchos los que seguís este blog, aunque no siempre comentéis aquí. Y me temo que os estamos decepcionando. Yo, ultimamente, es que ni siquiera veo lo que podáis mandarme en privado al correo, porque tengo algunos motivos para no querer abrirlo.
Espero que en algún momento lleguen tiempos mejores. Para todos.
Un abrazo, y hasta la vuelta
Germán
Personalmente, intento escribir algo de vez en cuando. Yo. Como habréis notado, Trasto no encuentra el momento de escribir desde hace tiempo. Está demasiado ocupada para algunas cosas, el blog entre ellas.
No es un buen momento. El invierno, por unos motivos o por otros, se nos está haciendo terriblemente largo. A mí, por lo menos.
Imagino que a todos nos pasa alguna vez,que las cosas no van como tenían que ir. No van como estaba previsto.
En general, yo sé que soy un hombre afortunado. Considero que la base de esa suerte es la estabilidad, en general, en todos los aspectos de mi vida. Algo que me ha llevado años conseguir.Algo que puede fallarnos a todos en cualquier momento.
Sé,sobre todo por comentarios privados, que sois muchos los que seguís este blog, aunque no siempre comentéis aquí. Y me temo que os estamos decepcionando. Yo, ultimamente, es que ni siquiera veo lo que podáis mandarme en privado al correo, porque tengo algunos motivos para no querer abrirlo.
Espero que en algún momento lleguen tiempos mejores. Para todos.
Un abrazo, y hasta la vuelta
Germán
viernes, 10 de enero de 2014
Demasiadas vacaciones
Hemos hecho un largo paréntesis, con el tema de las navidades. No sólo en lo relativo al blog. Que, ya lo habréis visto, ha estado bastante abandonado, pero era lo que tocaba.
Es que, además, he descuidado mis obligaciones como spanker. Falta de tiempo, niños de vacaciones, la casa demasiado concurrida, etc, han hecho que Trasto haya disfrutado de una relativa "soltura" que, como era de esperar en ella, ha aprovechado de la peor manera posible.
Ya el último día del año necesitó un pequeño toque de atención, que yo pensé que iba a ser suficiente para devolverla al buen camino unos cuantos días. Obviamente estaba equivocado.
Ella me acusa continuamente de ser demasiado obsesivo con ciertos temas. Sobre todo, los que se relacionan con posibles peligros para su salud. Lleva varios resfriados fuertes este año y, para los que llevais un tiempo aguantandonos, recordaréis el susto de la neumonía de hace dos inviernos. De manera que yo creo que no es demasiado pedir que se cuide un poco. Algo que yo creía que estaba claro y que, al parecer, no lo estaba.
El otro día me fuí tan tranquilo al trabajo. Pero olvidé una carpeta que necesitaba. No me quedó más remedio que volver.Y justo me encuentro a mi chica que viene de comprar el pan,con la nena en brazos, sin abrigo, vestida con un chandall ligerito, y con el pelo totalmente empapado.Subimos juntos en el ascensor, y ya le iba diciendo la que le esperaba al llegar arriba. Al entrar, le pedí que dejase la nena en su cuarto y ella, con toda la desfachatez, me dice que antes de quitar a la nena el buzo y las manoplas, que cierre las ventanas y ponga un ratito el calefactor de su cuarto. O sea, que había abierto toda la casa para ventilarla,y la casa es un ático, queda muy abierta, y estaba completamente helada.
Hice lo que me pedía, le pedí que fuese a secarse bien el pelo con el secador, y esperé.
Cuando apareció, bastante asustada, le dije que lo ibamos a dejar para el dia siguiente, porque tengo por norma no castigarle cuando me siento furioso. Pero que, por supuesto, esto no quedaba así.
Me organicé para poder entrar más tarde el dia siguiente, porque estaba claro que tenía que ocuparme de corregir debidamente a mi esposa. ¿Os he dicho que Trasto es una tramposa?. Pues lo es.
En el momento que nos quedamos solos,vino hacia mí, me abrazó pegandose a mi cuerpo. Todo en ella, su mirada, sus gestos, sus manos, su voz, eran una invitación descarada. Y os aseguro que es dificil resistirse. A punto estuvo de salirse con la suya. Pero le cogí las manos con cuidado, la separé de mí unos centimetros, y le hablé con mucha suavidad.
-En treinta segundos, te quiero ver echada sobre el brazo del sofá y con el culo al aire.
Empezó a protestar, pero le señalé el reloj: el tiempo corría. Fue hacia el sofá, con un mohín de disgusto, me dió la espalda, y se bajó el pantalón del pijama y las bragas. Se reclinó, apoyando las manos sobre el asiento. Las extendió y agarró un cojín.
Me quité el cinturón despacio, mientras hablaba
-Voy a azotarte directamente con el cinturón, para que aprendas.
Normalmente, le hubiese calentado un poco primero con la mano. Pero esta vez queria que le doliese desde el principio.
No los contamos. Cosa que ella, supongo, agradeció. Yo no estuve pendiente de cuantos eran, sino, mas bien, del efecto.
Empecé con una intensidad media, que le hizo quejarse bastante ya desde el primero. Cuando ya lo tenía bien rojo, le eché una bronca, y empecé a darle más fuerte. Agarró el cojín, y lo puso ante su cara. Yo oia sus grititos ahogados. Cada azote le hacía dar un brinco, y vi claramente que la piel le iba a quedar marcada. No me importó. Cuando la causa del castigo es importante, unas cuantas señales no son sino un mal menor. Algo que incluso, puede ayudarle a ser más reflexiva en los próximos días.
Tuve que hacer pausas, claro. A veces, levantaba las piernas como para protegerse. Las bajaba en cuanto yo se lo pedía, eso sí. En las pausas, aprovechaba para reñirle, para arrancarle promesas.
Al final, le dejé hablar y me dijo, muy compungida, que le perdonase. Que reconocia que habia obrado mal.
-¿Reconoces que lo merecías?
normalmente, es muy difícil conseguir que ella reconozca que merecía un correctivo, pero, en esta ocasión, lo hizo sin problemas.
Me acerqué a ella y le acaricié la cabeza. Pero, cuando vi que intentaba levantarse, le puse una mano en la espalda y le pedí que no lo hiciese, aún.
-Te duele, ¿verdad?
-Mucho.
Poco a poco, había ido dejando de llorar, aunque no del todo.
-Pero es por tu bien, Trasto. ¿Lo sabes?
Tardó unos segundos en responder que sí, que lo sabía. Demasiados para mi gusto. Suspiré.
-¿Sabes?. Si hubieses respondido más rápido, ahora te levantarías... Pero , como quiero asegurarme de que aprendes bien esta lección...
-¡No! ¡Más no!. Por favor....
-Cinco más y habremos terminado.
Tuvo que contarlos, cosa que hizo entre llantos y de forma poco inteligible, pero bueno...
Al acabar, le pregunté de nuevo si sabía que esto era algo que yo hacía por su bien.
Esta vez respondió que sí sin vacilar.
Es que, además, he descuidado mis obligaciones como spanker. Falta de tiempo, niños de vacaciones, la casa demasiado concurrida, etc, han hecho que Trasto haya disfrutado de una relativa "soltura" que, como era de esperar en ella, ha aprovechado de la peor manera posible.
Ya el último día del año necesitó un pequeño toque de atención, que yo pensé que iba a ser suficiente para devolverla al buen camino unos cuantos días. Obviamente estaba equivocado.
Ella me acusa continuamente de ser demasiado obsesivo con ciertos temas. Sobre todo, los que se relacionan con posibles peligros para su salud. Lleva varios resfriados fuertes este año y, para los que llevais un tiempo aguantandonos, recordaréis el susto de la neumonía de hace dos inviernos. De manera que yo creo que no es demasiado pedir que se cuide un poco. Algo que yo creía que estaba claro y que, al parecer, no lo estaba.
El otro día me fuí tan tranquilo al trabajo. Pero olvidé una carpeta que necesitaba. No me quedó más remedio que volver.Y justo me encuentro a mi chica que viene de comprar el pan,con la nena en brazos, sin abrigo, vestida con un chandall ligerito, y con el pelo totalmente empapado.Subimos juntos en el ascensor, y ya le iba diciendo la que le esperaba al llegar arriba. Al entrar, le pedí que dejase la nena en su cuarto y ella, con toda la desfachatez, me dice que antes de quitar a la nena el buzo y las manoplas, que cierre las ventanas y ponga un ratito el calefactor de su cuarto. O sea, que había abierto toda la casa para ventilarla,y la casa es un ático, queda muy abierta, y estaba completamente helada.
Hice lo que me pedía, le pedí que fuese a secarse bien el pelo con el secador, y esperé.
Cuando apareció, bastante asustada, le dije que lo ibamos a dejar para el dia siguiente, porque tengo por norma no castigarle cuando me siento furioso. Pero que, por supuesto, esto no quedaba así.
Me organicé para poder entrar más tarde el dia siguiente, porque estaba claro que tenía que ocuparme de corregir debidamente a mi esposa. ¿Os he dicho que Trasto es una tramposa?. Pues lo es.
En el momento que nos quedamos solos,vino hacia mí, me abrazó pegandose a mi cuerpo. Todo en ella, su mirada, sus gestos, sus manos, su voz, eran una invitación descarada. Y os aseguro que es dificil resistirse. A punto estuvo de salirse con la suya. Pero le cogí las manos con cuidado, la separé de mí unos centimetros, y le hablé con mucha suavidad.
-En treinta segundos, te quiero ver echada sobre el brazo del sofá y con el culo al aire.
Empezó a protestar, pero le señalé el reloj: el tiempo corría. Fue hacia el sofá, con un mohín de disgusto, me dió la espalda, y se bajó el pantalón del pijama y las bragas. Se reclinó, apoyando las manos sobre el asiento. Las extendió y agarró un cojín.
Me quité el cinturón despacio, mientras hablaba
-Voy a azotarte directamente con el cinturón, para que aprendas.
Normalmente, le hubiese calentado un poco primero con la mano. Pero esta vez queria que le doliese desde el principio.
No los contamos. Cosa que ella, supongo, agradeció. Yo no estuve pendiente de cuantos eran, sino, mas bien, del efecto.
Empecé con una intensidad media, que le hizo quejarse bastante ya desde el primero. Cuando ya lo tenía bien rojo, le eché una bronca, y empecé a darle más fuerte. Agarró el cojín, y lo puso ante su cara. Yo oia sus grititos ahogados. Cada azote le hacía dar un brinco, y vi claramente que la piel le iba a quedar marcada. No me importó. Cuando la causa del castigo es importante, unas cuantas señales no son sino un mal menor. Algo que incluso, puede ayudarle a ser más reflexiva en los próximos días.
Tuve que hacer pausas, claro. A veces, levantaba las piernas como para protegerse. Las bajaba en cuanto yo se lo pedía, eso sí. En las pausas, aprovechaba para reñirle, para arrancarle promesas.
Al final, le dejé hablar y me dijo, muy compungida, que le perdonase. Que reconocia que habia obrado mal.
-¿Reconoces que lo merecías?
normalmente, es muy difícil conseguir que ella reconozca que merecía un correctivo, pero, en esta ocasión, lo hizo sin problemas.
Me acerqué a ella y le acaricié la cabeza. Pero, cuando vi que intentaba levantarse, le puse una mano en la espalda y le pedí que no lo hiciese, aún.
-Te duele, ¿verdad?
-Mucho.
Poco a poco, había ido dejando de llorar, aunque no del todo.
-Pero es por tu bien, Trasto. ¿Lo sabes?
Tardó unos segundos en responder que sí, que lo sabía. Demasiados para mi gusto. Suspiré.
-¿Sabes?. Si hubieses respondido más rápido, ahora te levantarías... Pero , como quiero asegurarme de que aprendes bien esta lección...
-¡No! ¡Más no!. Por favor....
-Cinco más y habremos terminado.
Tuvo que contarlos, cosa que hizo entre llantos y de forma poco inteligible, pero bueno...
Al acabar, le pregunté de nuevo si sabía que esto era algo que yo hacía por su bien.
Esta vez respondió que sí sin vacilar.
jueves, 28 de noviembre de 2013
PARENTESIS
Hemos estado muchos dias sin escribir. Bueno, por aquí se ha notado el invierno, y Trasto tuvo gripe. Y con ella, los niños. No sé por qué me he librado yo. Por otra parte, ella no podía escribir en el blog, como parte de un castigo.
No soy muy partidario de los castigos de ese tipo. Pero tampoco es posible solucionarlo todo con azotes. Además, ella quiso una tregua de un par de semanas. Y esa tregua acaba mañana
Para mi spankee, dos semanas sin recibir azotes es demasiado tiempo. Y para mí, dos semanas sin dar azotes es una eternidad. De manera que mañana empezaremos a ponernos al día. Estos últimos días, Trasto ha pasado por una serie de estados (antipatía, impertinencia, grosería y, por último, con la aparición de la gripe, a estar mimosa como un gatito), todo ello me hace pensar que ella necesita, pero ya, un poco de disciplina, o algo más que un poco. Pero lo que pasa es que soy humano, que le voy a hacer, y lo que me apetece no es solo disciplinarla, sino disciplinarla, y disfrutarla, todo junto.
De manera que tendré que buscar el punto de equilibrio entre placer y necesidad. Por otro lado, se impone una seria conversación entre nosotros, para tener todo muy clarito.Hoy le he entregado un regalo que conseguí hace unos días: Una tradicional, clasica, y sin duda, eficiente, regla de madera, de unos 40 cm. No veo el momento de probarla, pero hay más. En los próximos días tengo que hacer un viaje relámpago al sur de Francia, por motivos de trabajo. Y me han dicho que allí es posible comprar un martinet en casi cualquier hipermercado, como la cosa más natural del mundo.
No soy muy partidario de los castigos de ese tipo. Pero tampoco es posible solucionarlo todo con azotes. Además, ella quiso una tregua de un par de semanas. Y esa tregua acaba mañana
Para mi spankee, dos semanas sin recibir azotes es demasiado tiempo. Y para mí, dos semanas sin dar azotes es una eternidad. De manera que mañana empezaremos a ponernos al día. Estos últimos días, Trasto ha pasado por una serie de estados (antipatía, impertinencia, grosería y, por último, con la aparición de la gripe, a estar mimosa como un gatito), todo ello me hace pensar que ella necesita, pero ya, un poco de disciplina, o algo más que un poco. Pero lo que pasa es que soy humano, que le voy a hacer, y lo que me apetece no es solo disciplinarla, sino disciplinarla, y disfrutarla, todo junto.
De manera que tendré que buscar el punto de equilibrio entre placer y necesidad. Por otro lado, se impone una seria conversación entre nosotros, para tener todo muy clarito.Hoy le he entregado un regalo que conseguí hace unos días: Una tradicional, clasica, y sin duda, eficiente, regla de madera, de unos 40 cm. No veo el momento de probarla, pero hay más. En los próximos días tengo que hacer un viaje relámpago al sur de Francia, por motivos de trabajo. Y me han dicho que allí es posible comprar un martinet en casi cualquier hipermercado, como la cosa más natural del mundo.
lunes, 11 de noviembre de 2013
FRECUENCIA
Cuando yo era un spanker ocasional, que se limitaba a jugar cuando era posible y encontraba con quien, en ocasiones pasaban meses sin que tuviese la oportunidad de dar unos azotes.
No solo se trata de encontrar la compañía adecuada.Y eso ya es dificil.Sino que además, y en contra de lo que muchos pensarán, la vida se compone de muchas cosas, y el spanking no es,para los spankos, lo prioritario. A veces simplemente no se dan las circunstancias adecuadas, o no pensamos en ello.
Esto fué así hasta que conocí a Trasto,claro.
Hubo mucha afinidad desde el principio. Recuerdo que, nada más despedirme de ella, tras nuestra primera sesión, yo ya estaba deseando repetir. No había, por parte de ninguno de los dos, otra relación. De manera que podiamos quedar con relativa libertad, cuando nos viniese en gana.
Si habéis tenido una relación de este tiposabréis con cuanto tiento se va en los primeros encuentros. En unas cuantas oportunidades azoté a Trasto casi con delicadeza. Al principio me daba miedo pasarme. Y también me daba miedo no llegar. Yo estaba encantado, y pensaba,tal vez un poco irracionalmente, que aquello era como un sueño de cristal que en cualquier momento podría romperse.
De pronto empecé a notarla diferente. Por un lado, tuve muy claro que empezaba a sentir algo por ella. Y estaba casi seguro de que era algo reciproco. Y por otro, yo quería ir a más en el juego. Empecé,medio en broma, a decirle que me iba a ver obligado a ser m´s duro con ella. Y su actitud provocativa no dejaba lugar a dudas. Así que un día le dije "vas a ponerte en mis rodillas ahora mismo, y esta vez te voy a zurrar muy en serio".
Se ha escrito mucho sobre si todos los spankers sabemos o no dar los azotes de forma adecuada. Pero lo que no se suele decir es que no todas las spankees saben recibirlos igual de bien. Ella era perfecta. Sin pataleos escandalosos, sin actitudes inmoviles cual estatua de piedra. Sin chillidos exagerados, y sin silencios ni risitas tontas.Me quedé maravillado, viendo como su espalda se arqueaba levemente y adoptaba la posicion para recibir bien el siguiente azote.Como sus gemidos iniciales, cuando los azotes aún erán suaves ,se convertían en leves quejidos,posteriormente no tan leves.Recuerdo el momento en que la puse de pié, y vi el brillo de las lagrimas en sus ojos. Le pregunté si me había pasado, y me respondió que no.
A medida que se incrementó la dureza de los azotes, vi claro que había que tener cuidado con la frecuencia de los mismos. Sobre todo, cuando ya viviamos juntos, y las azotainas ya no eran siempre de juego.
Los azotes de castigo dejan marcas.Y eso obliga a espaciarlos, claro. Las primeras veces me asusté al ver las marcas, pero poco a poco ambos nos fuimos acostumbrando. Incluso cuando se trata de un castigo, ella recibe igual de bien los azotes.Es importante aplicar el castigo sobre la piel desnuda, para ver la evolución. No me gusta dejar marcas que duren demasiado tiempo.Es algo innecesario, en realidad.
La pauta la suele marcar ella. Porque una cosa tengo muy clara: Si han pasado pocos días desde la ultima zurra, y su comportamiento indica que necesita otra, es que es el momento de darsela. Lo he hablado con ella varias veces ( es bueno, después del castigo, hablar sobre los motivos y sobre como podíamos haberlo evitado). En realidad, ella sabe cuando se lo merece. Es más, a veces me ha reconocido que aunque esté pidiendo que le perdone el castigo, lo que espera de mí es precisamente, que no lo haga.
De manera que he comprobado que, todo lo que sea menos de una vez a la semana, es insuficiente para ella.
La semana pasada tuve que castigarle muy en serio. Tanto, que ni siquiera le dí todos los azotes que merecía de una sola vez. Y parecía que había aprendido, porque durante toda la semana ha estado genial. No he tenido que insistir en que se acostase a su hora, ni una palabra malsonante, ni un mal gesto. Hasta el otro día. No se le ocurrió otra cosa que faltarme al respeto, y además, delante de los dos chicos mayores.Lo cierto es que, teniendo en cuenta que le había sacudido a base de bien una semana antes, hubiera sido mejor dejar pasar un par de dias más. Pero si se la gana, se la gana. De manera que le dije que se iba a enterar en cuanto estuviesemos a solas.
El caso es que vi claramente que esta vez lamentaba habersela ganado tan rápido.Se puso a remolonear, haciendo otras cosas, con tal de no coincidir conmigo en la misma habitación. Hasta que me cansé.Me acerqué a ella, y le dije que dentro de cinco minutos, quería verla en el despacho.
Empecé con la mano, pero no era suficiente, dada la gravedad de los hechos. Hice una pausa, e iba a pedirle que se acostase sobre el brazo del sofá. Pero lo cierto es que la vi asustada, mientras me quitaba el cinturón, y me suavicé un poco. Lo doblé bien, volví a sentarme en el sofá, y le hice una seña. Volvió a ponerse sobre mis rodillas sin rechistar.
Le di un montón de azotes con el cinturón, pero lo hice despacio, riñendole al mismo tiempo. Pronto, empezó a llorar más fuerte. Pero en todo momento, mantuvo la postura adecuada.En una de las pausas, se disculpó por lo que había hecho. Me pareció sincera, y la verdad, tenía el culo ya bastante rojo. Así que decidí que ya bastaba.
Esta mañana, estaba de lo más dulce y tranquilita. Espero que le dure la buena actitud. Me gustaría dejar pasar unos cuantos dás antes de volver a azotarle. Pero ella es quien decide.
viernes, 1 de noviembre de 2013
AÚN QUEDAN CUENTAS PENDIENTES
Buenos días a todos y buen fin de semana.
Estoy escribiendo desde una tablet, y no sé como me saldrá.
Aprovechando el día de fiesta, y que solo tenemos una niña con nosotros, estamos haciendo una excursión a Ciudad Rodrigo,que mi chico dice que es un sitio muy interesante. Lo malo es que son casi tres horas de viaje. Hemos salido con la niña dormidita. Al rato, lloró un poco, desayunó y, por suerte, se volvió a dormir.Porque yo ya voy bastante incómoda sentada en el coche.
De verdad, si alguna spankee conoce trucos para salir mejor librada cuando las cosas se ponen feas, que me los cuente, porque a mí no me funciona nada de lo que intento.
Llevaba un par de días en la cuerda floja. Lo notaba. Bueno, esto es así, hay veces que, como dice mi chico, ya va tocando. Y puede que sea cierto lo que dice,que yo misma, a veces, lo voy echando en falta, y voy buscando follón hasta que lo consigo.
Pero esta vez, no necesitaba buscarlo. Tenía un par de asuntillos ocultos que no le había contado a Germán. Asuntos relacionados con el coche. Y como por un lado, eso iba a salir a la luz en algún momento, y por otro, yo calculaba que de este fin de semana no iba a pasar llevarme unos azotes, decidí juntar las dos cosas. Y anoche se lo conté.
No así, como suena, claro está. Aproveché un momento en el que estaba contento conmigo. Me mostré especialmente cariñosa,no en vano sé que es sensible a mis encantos. Y entonces, se lo dije.
-Tengo algo que contarte... Pero sólo si me prometes qeu no te vas a enfadar.
Me miró, y levantó una ceja.
- ¿qué has hecho?
-Espera... antes prometemé...
-No pienso prometerte nada. Y tengo la sensación de que SI me voy a enfadar.Habla.
Se lo conté, cruzando los dedos. Dos multas de tráfico, pero por motivos poco importantes. Y las he recurrido, y una de ellas seguro que prospera, porque ya me prosperó un recurso por lo mismo...
-O sea... Has cometido una infracción idéntica a otra similar que cometiste..
-No, similar , no. En el mismo sitio. Por eso,es fácil que prospere..
-¿EN EL MISMO SITIO?
Me quedo callada. Porque la verdad, en ese momento, pienso que cualquier cosa que diga va a empeorar la situación.-
-Y dime, Trasto.. ¿crees que eso es un atenuante?.
-No.. por favor, deja que te explique ...
-Ven aquí.
-Espera, es que me gustría contarte como fue.
No espera. Se levanta, me coge de la mano, y me lleva hasta la cama. Se sienta, y me dejo atravesar sobre sus rodillas.
-TE LO VOY A CONTAR YO A TÍ- empiezan a caer los primeros azotes, y son fuertes-LA SEÑORA HACE GIROS DONDE LE DA LA GANA ¿VERDAD?
-AAAAAY- ¡ESPERA! ¡PARA,POR FAVOR!
Se detiene.
-Te quedas calladita, y no me armas escándalo, que te va a ir mejor.
He cogido cierta práctica en quejarme casi en silencio. Sigue un buen rato, y, cuando me manda al rincón, veo que tiene la palma de la mano completamente roja. Me puedo imaginar como me ha quedado el culo.
Odio el rincón. Pero,como imagino que no ha terminado, casi agradezco ese rato.
Cuando me dice que puedo darme la vuelta, observo que ya ha cogido un cinturón.
-No te voy a dar ni la mitad de lo que mereces. Pero eso va a ser de momento. Echate en la cama.
Ha colocado las almohadas.Vuelvo a intentar disculparme,pero no sirve
Germán es peligroso cuando está enfadado. La verdad, es que tengo miedo, en ese momento.No me hace contar, ni cuenta él, así que, cuando acaba, no sé cuantos han sido. Me sorprende que no han sido de los más fuertes. Ni siquiera me ha hecho llorar.
Pero claro. Después se acuesta a mi lado y empieza a hablar. Le preocupa que tenga un accidente con todas esas imprudencias. Y cree que por mi parte, son una muestra de que no le quiero lo suficiente, y que si he pensado qué va a ser de él si a mi me pasa algo... de repente, es cuando ya estoy llorando, pero por las cosas que me está diciendo.
Tarda en abrazarme, y me siento mucho mejor cuando lo hace.
.¿me vas a escuchar?
-Si
-mañana hacemos esa excursión. He tenido en cuenta que tienes que ir sentada en el coche.Pero mañana por la noche, seguimos con el tema, y hablamos del uso de los auriculares y del movil, tambien.
No le contesto. Ya sé que no hay nada que pueda evitarlo.
-Además, voy a buscarte unas imágenes en internet, para que veas las consecuencias de las imprudencias al volante. Las ves, y me haces una redacción.
-Si claro... ¿ y qué más?
Me mira, y vuelve a levantar la ceja. AL pronto, pienso que me va a dar un azote, pero no lo hace
-Pues ya que lo mencionas... Tu sabes, los trayectos largos, los dias de lluvia... se me ocurre un modo de que no olvides ser prudente conduciendo. Se me ocurre que, si cuando te sientas al volante, vas algo incomoda, no se te va a olvidar
protesto, pero insiste. A partir de ahora, habrá azotainas preventivas cuando el crea que necesita recordarme que hay que conducir respetando todas las normas.
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