Si, ya lo sé- El blog está completamente abandonado. Y el motivo de esta entrada es, precisamente, disculparme por ello.
Personalmente, intento escribir algo de vez en cuando. Yo. Como habréis notado, Trasto no encuentra el momento de escribir desde hace tiempo. Está demasiado ocupada para algunas cosas, el blog entre ellas.
No es un buen momento. El invierno, por unos motivos o por otros, se nos está haciendo terriblemente largo. A mí, por lo menos.
Imagino que a todos nos pasa alguna vez,que las cosas no van como tenían que ir. No van como estaba previsto.
En general, yo sé que soy un hombre afortunado. Considero que la base de esa suerte es la estabilidad, en general, en todos los aspectos de mi vida. Algo que me ha llevado años conseguir.Algo que puede fallarnos a todos en cualquier momento.
Sé,sobre todo por comentarios privados, que sois muchos los que seguís este blog, aunque no siempre comentéis aquí. Y me temo que os estamos decepcionando. Yo, ultimamente, es que ni siquiera veo lo que podáis mandarme en privado al correo, porque tengo algunos motivos para no querer abrirlo.
Espero que en algún momento lleguen tiempos mejores. Para todos.
Un abrazo, y hasta la vuelta
Germán
miércoles, 22 de enero de 2014
viernes, 10 de enero de 2014
Demasiadas vacaciones
Hemos hecho un largo paréntesis, con el tema de las navidades. No sólo en lo relativo al blog. Que, ya lo habréis visto, ha estado bastante abandonado, pero era lo que tocaba.
Es que, además, he descuidado mis obligaciones como spanker. Falta de tiempo, niños de vacaciones, la casa demasiado concurrida, etc, han hecho que Trasto haya disfrutado de una relativa "soltura" que, como era de esperar en ella, ha aprovechado de la peor manera posible.
Ya el último día del año necesitó un pequeño toque de atención, que yo pensé que iba a ser suficiente para devolverla al buen camino unos cuantos días. Obviamente estaba equivocado.
Ella me acusa continuamente de ser demasiado obsesivo con ciertos temas. Sobre todo, los que se relacionan con posibles peligros para su salud. Lleva varios resfriados fuertes este año y, para los que llevais un tiempo aguantandonos, recordaréis el susto de la neumonía de hace dos inviernos. De manera que yo creo que no es demasiado pedir que se cuide un poco. Algo que yo creía que estaba claro y que, al parecer, no lo estaba.
El otro día me fuí tan tranquilo al trabajo. Pero olvidé una carpeta que necesitaba. No me quedó más remedio que volver.Y justo me encuentro a mi chica que viene de comprar el pan,con la nena en brazos, sin abrigo, vestida con un chandall ligerito, y con el pelo totalmente empapado.Subimos juntos en el ascensor, y ya le iba diciendo la que le esperaba al llegar arriba. Al entrar, le pedí que dejase la nena en su cuarto y ella, con toda la desfachatez, me dice que antes de quitar a la nena el buzo y las manoplas, que cierre las ventanas y ponga un ratito el calefactor de su cuarto. O sea, que había abierto toda la casa para ventilarla,y la casa es un ático, queda muy abierta, y estaba completamente helada.
Hice lo que me pedía, le pedí que fuese a secarse bien el pelo con el secador, y esperé.
Cuando apareció, bastante asustada, le dije que lo ibamos a dejar para el dia siguiente, porque tengo por norma no castigarle cuando me siento furioso. Pero que, por supuesto, esto no quedaba así.
Me organicé para poder entrar más tarde el dia siguiente, porque estaba claro que tenía que ocuparme de corregir debidamente a mi esposa. ¿Os he dicho que Trasto es una tramposa?. Pues lo es.
En el momento que nos quedamos solos,vino hacia mí, me abrazó pegandose a mi cuerpo. Todo en ella, su mirada, sus gestos, sus manos, su voz, eran una invitación descarada. Y os aseguro que es dificil resistirse. A punto estuvo de salirse con la suya. Pero le cogí las manos con cuidado, la separé de mí unos centimetros, y le hablé con mucha suavidad.
-En treinta segundos, te quiero ver echada sobre el brazo del sofá y con el culo al aire.
Empezó a protestar, pero le señalé el reloj: el tiempo corría. Fue hacia el sofá, con un mohín de disgusto, me dió la espalda, y se bajó el pantalón del pijama y las bragas. Se reclinó, apoyando las manos sobre el asiento. Las extendió y agarró un cojín.
Me quité el cinturón despacio, mientras hablaba
-Voy a azotarte directamente con el cinturón, para que aprendas.
Normalmente, le hubiese calentado un poco primero con la mano. Pero esta vez queria que le doliese desde el principio.
No los contamos. Cosa que ella, supongo, agradeció. Yo no estuve pendiente de cuantos eran, sino, mas bien, del efecto.
Empecé con una intensidad media, que le hizo quejarse bastante ya desde el primero. Cuando ya lo tenía bien rojo, le eché una bronca, y empecé a darle más fuerte. Agarró el cojín, y lo puso ante su cara. Yo oia sus grititos ahogados. Cada azote le hacía dar un brinco, y vi claramente que la piel le iba a quedar marcada. No me importó. Cuando la causa del castigo es importante, unas cuantas señales no son sino un mal menor. Algo que incluso, puede ayudarle a ser más reflexiva en los próximos días.
Tuve que hacer pausas, claro. A veces, levantaba las piernas como para protegerse. Las bajaba en cuanto yo se lo pedía, eso sí. En las pausas, aprovechaba para reñirle, para arrancarle promesas.
Al final, le dejé hablar y me dijo, muy compungida, que le perdonase. Que reconocia que habia obrado mal.
-¿Reconoces que lo merecías?
normalmente, es muy difícil conseguir que ella reconozca que merecía un correctivo, pero, en esta ocasión, lo hizo sin problemas.
Me acerqué a ella y le acaricié la cabeza. Pero, cuando vi que intentaba levantarse, le puse una mano en la espalda y le pedí que no lo hiciese, aún.
-Te duele, ¿verdad?
-Mucho.
Poco a poco, había ido dejando de llorar, aunque no del todo.
-Pero es por tu bien, Trasto. ¿Lo sabes?
Tardó unos segundos en responder que sí, que lo sabía. Demasiados para mi gusto. Suspiré.
-¿Sabes?. Si hubieses respondido más rápido, ahora te levantarías... Pero , como quiero asegurarme de que aprendes bien esta lección...
-¡No! ¡Más no!. Por favor....
-Cinco más y habremos terminado.
Tuvo que contarlos, cosa que hizo entre llantos y de forma poco inteligible, pero bueno...
Al acabar, le pregunté de nuevo si sabía que esto era algo que yo hacía por su bien.
Esta vez respondió que sí sin vacilar.
Es que, además, he descuidado mis obligaciones como spanker. Falta de tiempo, niños de vacaciones, la casa demasiado concurrida, etc, han hecho que Trasto haya disfrutado de una relativa "soltura" que, como era de esperar en ella, ha aprovechado de la peor manera posible.
Ya el último día del año necesitó un pequeño toque de atención, que yo pensé que iba a ser suficiente para devolverla al buen camino unos cuantos días. Obviamente estaba equivocado.
Ella me acusa continuamente de ser demasiado obsesivo con ciertos temas. Sobre todo, los que se relacionan con posibles peligros para su salud. Lleva varios resfriados fuertes este año y, para los que llevais un tiempo aguantandonos, recordaréis el susto de la neumonía de hace dos inviernos. De manera que yo creo que no es demasiado pedir que se cuide un poco. Algo que yo creía que estaba claro y que, al parecer, no lo estaba.
El otro día me fuí tan tranquilo al trabajo. Pero olvidé una carpeta que necesitaba. No me quedó más remedio que volver.Y justo me encuentro a mi chica que viene de comprar el pan,con la nena en brazos, sin abrigo, vestida con un chandall ligerito, y con el pelo totalmente empapado.Subimos juntos en el ascensor, y ya le iba diciendo la que le esperaba al llegar arriba. Al entrar, le pedí que dejase la nena en su cuarto y ella, con toda la desfachatez, me dice que antes de quitar a la nena el buzo y las manoplas, que cierre las ventanas y ponga un ratito el calefactor de su cuarto. O sea, que había abierto toda la casa para ventilarla,y la casa es un ático, queda muy abierta, y estaba completamente helada.
Hice lo que me pedía, le pedí que fuese a secarse bien el pelo con el secador, y esperé.
Cuando apareció, bastante asustada, le dije que lo ibamos a dejar para el dia siguiente, porque tengo por norma no castigarle cuando me siento furioso. Pero que, por supuesto, esto no quedaba así.
Me organicé para poder entrar más tarde el dia siguiente, porque estaba claro que tenía que ocuparme de corregir debidamente a mi esposa. ¿Os he dicho que Trasto es una tramposa?. Pues lo es.
En el momento que nos quedamos solos,vino hacia mí, me abrazó pegandose a mi cuerpo. Todo en ella, su mirada, sus gestos, sus manos, su voz, eran una invitación descarada. Y os aseguro que es dificil resistirse. A punto estuvo de salirse con la suya. Pero le cogí las manos con cuidado, la separé de mí unos centimetros, y le hablé con mucha suavidad.
-En treinta segundos, te quiero ver echada sobre el brazo del sofá y con el culo al aire.
Empezó a protestar, pero le señalé el reloj: el tiempo corría. Fue hacia el sofá, con un mohín de disgusto, me dió la espalda, y se bajó el pantalón del pijama y las bragas. Se reclinó, apoyando las manos sobre el asiento. Las extendió y agarró un cojín.
Me quité el cinturón despacio, mientras hablaba
-Voy a azotarte directamente con el cinturón, para que aprendas.
Normalmente, le hubiese calentado un poco primero con la mano. Pero esta vez queria que le doliese desde el principio.
No los contamos. Cosa que ella, supongo, agradeció. Yo no estuve pendiente de cuantos eran, sino, mas bien, del efecto.
Empecé con una intensidad media, que le hizo quejarse bastante ya desde el primero. Cuando ya lo tenía bien rojo, le eché una bronca, y empecé a darle más fuerte. Agarró el cojín, y lo puso ante su cara. Yo oia sus grititos ahogados. Cada azote le hacía dar un brinco, y vi claramente que la piel le iba a quedar marcada. No me importó. Cuando la causa del castigo es importante, unas cuantas señales no son sino un mal menor. Algo que incluso, puede ayudarle a ser más reflexiva en los próximos días.
Tuve que hacer pausas, claro. A veces, levantaba las piernas como para protegerse. Las bajaba en cuanto yo se lo pedía, eso sí. En las pausas, aprovechaba para reñirle, para arrancarle promesas.
Al final, le dejé hablar y me dijo, muy compungida, que le perdonase. Que reconocia que habia obrado mal.
-¿Reconoces que lo merecías?
normalmente, es muy difícil conseguir que ella reconozca que merecía un correctivo, pero, en esta ocasión, lo hizo sin problemas.
Me acerqué a ella y le acaricié la cabeza. Pero, cuando vi que intentaba levantarse, le puse una mano en la espalda y le pedí que no lo hiciese, aún.
-Te duele, ¿verdad?
-Mucho.
Poco a poco, había ido dejando de llorar, aunque no del todo.
-Pero es por tu bien, Trasto. ¿Lo sabes?
Tardó unos segundos en responder que sí, que lo sabía. Demasiados para mi gusto. Suspiré.
-¿Sabes?. Si hubieses respondido más rápido, ahora te levantarías... Pero , como quiero asegurarme de que aprendes bien esta lección...
-¡No! ¡Más no!. Por favor....
-Cinco más y habremos terminado.
Tuvo que contarlos, cosa que hizo entre llantos y de forma poco inteligible, pero bueno...
Al acabar, le pregunté de nuevo si sabía que esto era algo que yo hacía por su bien.
Esta vez respondió que sí sin vacilar.
jueves, 28 de noviembre de 2013
PARENTESIS
Hemos estado muchos dias sin escribir. Bueno, por aquí se ha notado el invierno, y Trasto tuvo gripe. Y con ella, los niños. No sé por qué me he librado yo. Por otra parte, ella no podía escribir en el blog, como parte de un castigo.
No soy muy partidario de los castigos de ese tipo. Pero tampoco es posible solucionarlo todo con azotes. Además, ella quiso una tregua de un par de semanas. Y esa tregua acaba mañana
Para mi spankee, dos semanas sin recibir azotes es demasiado tiempo. Y para mí, dos semanas sin dar azotes es una eternidad. De manera que mañana empezaremos a ponernos al día. Estos últimos días, Trasto ha pasado por una serie de estados (antipatía, impertinencia, grosería y, por último, con la aparición de la gripe, a estar mimosa como un gatito), todo ello me hace pensar que ella necesita, pero ya, un poco de disciplina, o algo más que un poco. Pero lo que pasa es que soy humano, que le voy a hacer, y lo que me apetece no es solo disciplinarla, sino disciplinarla, y disfrutarla, todo junto.
De manera que tendré que buscar el punto de equilibrio entre placer y necesidad. Por otro lado, se impone una seria conversación entre nosotros, para tener todo muy clarito.Hoy le he entregado un regalo que conseguí hace unos días: Una tradicional, clasica, y sin duda, eficiente, regla de madera, de unos 40 cm. No veo el momento de probarla, pero hay más. En los próximos días tengo que hacer un viaje relámpago al sur de Francia, por motivos de trabajo. Y me han dicho que allí es posible comprar un martinet en casi cualquier hipermercado, como la cosa más natural del mundo.
No soy muy partidario de los castigos de ese tipo. Pero tampoco es posible solucionarlo todo con azotes. Además, ella quiso una tregua de un par de semanas. Y esa tregua acaba mañana
Para mi spankee, dos semanas sin recibir azotes es demasiado tiempo. Y para mí, dos semanas sin dar azotes es una eternidad. De manera que mañana empezaremos a ponernos al día. Estos últimos días, Trasto ha pasado por una serie de estados (antipatía, impertinencia, grosería y, por último, con la aparición de la gripe, a estar mimosa como un gatito), todo ello me hace pensar que ella necesita, pero ya, un poco de disciplina, o algo más que un poco. Pero lo que pasa es que soy humano, que le voy a hacer, y lo que me apetece no es solo disciplinarla, sino disciplinarla, y disfrutarla, todo junto.
De manera que tendré que buscar el punto de equilibrio entre placer y necesidad. Por otro lado, se impone una seria conversación entre nosotros, para tener todo muy clarito.Hoy le he entregado un regalo que conseguí hace unos días: Una tradicional, clasica, y sin duda, eficiente, regla de madera, de unos 40 cm. No veo el momento de probarla, pero hay más. En los próximos días tengo que hacer un viaje relámpago al sur de Francia, por motivos de trabajo. Y me han dicho que allí es posible comprar un martinet en casi cualquier hipermercado, como la cosa más natural del mundo.
lunes, 11 de noviembre de 2013
FRECUENCIA
Cuando yo era un spanker ocasional, que se limitaba a jugar cuando era posible y encontraba con quien, en ocasiones pasaban meses sin que tuviese la oportunidad de dar unos azotes.
No solo se trata de encontrar la compañía adecuada.Y eso ya es dificil.Sino que además, y en contra de lo que muchos pensarán, la vida se compone de muchas cosas, y el spanking no es,para los spankos, lo prioritario. A veces simplemente no se dan las circunstancias adecuadas, o no pensamos en ello.
Esto fué así hasta que conocí a Trasto,claro.
Hubo mucha afinidad desde el principio. Recuerdo que, nada más despedirme de ella, tras nuestra primera sesión, yo ya estaba deseando repetir. No había, por parte de ninguno de los dos, otra relación. De manera que podiamos quedar con relativa libertad, cuando nos viniese en gana.
Si habéis tenido una relación de este tiposabréis con cuanto tiento se va en los primeros encuentros. En unas cuantas oportunidades azoté a Trasto casi con delicadeza. Al principio me daba miedo pasarme. Y también me daba miedo no llegar. Yo estaba encantado, y pensaba,tal vez un poco irracionalmente, que aquello era como un sueño de cristal que en cualquier momento podría romperse.
De pronto empecé a notarla diferente. Por un lado, tuve muy claro que empezaba a sentir algo por ella. Y estaba casi seguro de que era algo reciproco. Y por otro, yo quería ir a más en el juego. Empecé,medio en broma, a decirle que me iba a ver obligado a ser m´s duro con ella. Y su actitud provocativa no dejaba lugar a dudas. Así que un día le dije "vas a ponerte en mis rodillas ahora mismo, y esta vez te voy a zurrar muy en serio".
Se ha escrito mucho sobre si todos los spankers sabemos o no dar los azotes de forma adecuada. Pero lo que no se suele decir es que no todas las spankees saben recibirlos igual de bien. Ella era perfecta. Sin pataleos escandalosos, sin actitudes inmoviles cual estatua de piedra. Sin chillidos exagerados, y sin silencios ni risitas tontas.Me quedé maravillado, viendo como su espalda se arqueaba levemente y adoptaba la posicion para recibir bien el siguiente azote.Como sus gemidos iniciales, cuando los azotes aún erán suaves ,se convertían en leves quejidos,posteriormente no tan leves.Recuerdo el momento en que la puse de pié, y vi el brillo de las lagrimas en sus ojos. Le pregunté si me había pasado, y me respondió que no.
A medida que se incrementó la dureza de los azotes, vi claro que había que tener cuidado con la frecuencia de los mismos. Sobre todo, cuando ya viviamos juntos, y las azotainas ya no eran siempre de juego.
Los azotes de castigo dejan marcas.Y eso obliga a espaciarlos, claro. Las primeras veces me asusté al ver las marcas, pero poco a poco ambos nos fuimos acostumbrando. Incluso cuando se trata de un castigo, ella recibe igual de bien los azotes.Es importante aplicar el castigo sobre la piel desnuda, para ver la evolución. No me gusta dejar marcas que duren demasiado tiempo.Es algo innecesario, en realidad.
La pauta la suele marcar ella. Porque una cosa tengo muy clara: Si han pasado pocos días desde la ultima zurra, y su comportamiento indica que necesita otra, es que es el momento de darsela. Lo he hablado con ella varias veces ( es bueno, después del castigo, hablar sobre los motivos y sobre como podíamos haberlo evitado). En realidad, ella sabe cuando se lo merece. Es más, a veces me ha reconocido que aunque esté pidiendo que le perdone el castigo, lo que espera de mí es precisamente, que no lo haga.
De manera que he comprobado que, todo lo que sea menos de una vez a la semana, es insuficiente para ella.
La semana pasada tuve que castigarle muy en serio. Tanto, que ni siquiera le dí todos los azotes que merecía de una sola vez. Y parecía que había aprendido, porque durante toda la semana ha estado genial. No he tenido que insistir en que se acostase a su hora, ni una palabra malsonante, ni un mal gesto. Hasta el otro día. No se le ocurrió otra cosa que faltarme al respeto, y además, delante de los dos chicos mayores.Lo cierto es que, teniendo en cuenta que le había sacudido a base de bien una semana antes, hubiera sido mejor dejar pasar un par de dias más. Pero si se la gana, se la gana. De manera que le dije que se iba a enterar en cuanto estuviesemos a solas.
El caso es que vi claramente que esta vez lamentaba habersela ganado tan rápido.Se puso a remolonear, haciendo otras cosas, con tal de no coincidir conmigo en la misma habitación. Hasta que me cansé.Me acerqué a ella, y le dije que dentro de cinco minutos, quería verla en el despacho.
Empecé con la mano, pero no era suficiente, dada la gravedad de los hechos. Hice una pausa, e iba a pedirle que se acostase sobre el brazo del sofá. Pero lo cierto es que la vi asustada, mientras me quitaba el cinturón, y me suavicé un poco. Lo doblé bien, volví a sentarme en el sofá, y le hice una seña. Volvió a ponerse sobre mis rodillas sin rechistar.
Le di un montón de azotes con el cinturón, pero lo hice despacio, riñendole al mismo tiempo. Pronto, empezó a llorar más fuerte. Pero en todo momento, mantuvo la postura adecuada.En una de las pausas, se disculpó por lo que había hecho. Me pareció sincera, y la verdad, tenía el culo ya bastante rojo. Así que decidí que ya bastaba.
Esta mañana, estaba de lo más dulce y tranquilita. Espero que le dure la buena actitud. Me gustaría dejar pasar unos cuantos dás antes de volver a azotarle. Pero ella es quien decide.
viernes, 1 de noviembre de 2013
AÚN QUEDAN CUENTAS PENDIENTES
Buenos días a todos y buen fin de semana.
Estoy escribiendo desde una tablet, y no sé como me saldrá.
Aprovechando el día de fiesta, y que solo tenemos una niña con nosotros, estamos haciendo una excursión a Ciudad Rodrigo,que mi chico dice que es un sitio muy interesante. Lo malo es que son casi tres horas de viaje. Hemos salido con la niña dormidita. Al rato, lloró un poco, desayunó y, por suerte, se volvió a dormir.Porque yo ya voy bastante incómoda sentada en el coche.
De verdad, si alguna spankee conoce trucos para salir mejor librada cuando las cosas se ponen feas, que me los cuente, porque a mí no me funciona nada de lo que intento.
Llevaba un par de días en la cuerda floja. Lo notaba. Bueno, esto es así, hay veces que, como dice mi chico, ya va tocando. Y puede que sea cierto lo que dice,que yo misma, a veces, lo voy echando en falta, y voy buscando follón hasta que lo consigo.
Pero esta vez, no necesitaba buscarlo. Tenía un par de asuntillos ocultos que no le había contado a Germán. Asuntos relacionados con el coche. Y como por un lado, eso iba a salir a la luz en algún momento, y por otro, yo calculaba que de este fin de semana no iba a pasar llevarme unos azotes, decidí juntar las dos cosas. Y anoche se lo conté.
No así, como suena, claro está. Aproveché un momento en el que estaba contento conmigo. Me mostré especialmente cariñosa,no en vano sé que es sensible a mis encantos. Y entonces, se lo dije.
-Tengo algo que contarte... Pero sólo si me prometes qeu no te vas a enfadar.
Me miró, y levantó una ceja.
- ¿qué has hecho?
-Espera... antes prometemé...
-No pienso prometerte nada. Y tengo la sensación de que SI me voy a enfadar.Habla.
Se lo conté, cruzando los dedos. Dos multas de tráfico, pero por motivos poco importantes. Y las he recurrido, y una de ellas seguro que prospera, porque ya me prosperó un recurso por lo mismo...
-O sea... Has cometido una infracción idéntica a otra similar que cometiste..
-No, similar , no. En el mismo sitio. Por eso,es fácil que prospere..
-¿EN EL MISMO SITIO?
Me quedo callada. Porque la verdad, en ese momento, pienso que cualquier cosa que diga va a empeorar la situación.-
-Y dime, Trasto.. ¿crees que eso es un atenuante?.
-No.. por favor, deja que te explique ...
-Ven aquí.
-Espera, es que me gustría contarte como fue.
No espera. Se levanta, me coge de la mano, y me lleva hasta la cama. Se sienta, y me dejo atravesar sobre sus rodillas.
-TE LO VOY A CONTAR YO A TÍ- empiezan a caer los primeros azotes, y son fuertes-LA SEÑORA HACE GIROS DONDE LE DA LA GANA ¿VERDAD?
-AAAAAY- ¡ESPERA! ¡PARA,POR FAVOR!
Se detiene.
-Te quedas calladita, y no me armas escándalo, que te va a ir mejor.
He cogido cierta práctica en quejarme casi en silencio. Sigue un buen rato, y, cuando me manda al rincón, veo que tiene la palma de la mano completamente roja. Me puedo imaginar como me ha quedado el culo.
Odio el rincón. Pero,como imagino que no ha terminado, casi agradezco ese rato.
Cuando me dice que puedo darme la vuelta, observo que ya ha cogido un cinturón.
-No te voy a dar ni la mitad de lo que mereces. Pero eso va a ser de momento. Echate en la cama.
Ha colocado las almohadas.Vuelvo a intentar disculparme,pero no sirve
Germán es peligroso cuando está enfadado. La verdad, es que tengo miedo, en ese momento.No me hace contar, ni cuenta él, así que, cuando acaba, no sé cuantos han sido. Me sorprende que no han sido de los más fuertes. Ni siquiera me ha hecho llorar.
Pero claro. Después se acuesta a mi lado y empieza a hablar. Le preocupa que tenga un accidente con todas esas imprudencias. Y cree que por mi parte, son una muestra de que no le quiero lo suficiente, y que si he pensado qué va a ser de él si a mi me pasa algo... de repente, es cuando ya estoy llorando, pero por las cosas que me está diciendo.
Tarda en abrazarme, y me siento mucho mejor cuando lo hace.
.¿me vas a escuchar?
-Si
-mañana hacemos esa excursión. He tenido en cuenta que tienes que ir sentada en el coche.Pero mañana por la noche, seguimos con el tema, y hablamos del uso de los auriculares y del movil, tambien.
No le contesto. Ya sé que no hay nada que pueda evitarlo.
-Además, voy a buscarte unas imágenes en internet, para que veas las consecuencias de las imprudencias al volante. Las ves, y me haces una redacción.
-Si claro... ¿ y qué más?
Me mira, y vuelve a levantar la ceja. AL pronto, pienso que me va a dar un azote, pero no lo hace
-Pues ya que lo mencionas... Tu sabes, los trayectos largos, los dias de lluvia... se me ocurre un modo de que no olvides ser prudente conduciendo. Se me ocurre que, si cuando te sientas al volante, vas algo incomoda, no se te va a olvidar
protesto, pero insiste. A partir de ahora, habrá azotainas preventivas cuando el crea que necesita recordarme que hay que conducir respetando todas las normas.
lunes, 28 de octubre de 2013
COLABORACION
Buenos días a todos.
Os voy a presentar a una nueva colaboradora. Gisela es una spankee joven, afincada en nuestro país, aunque procede de tierras más lejanas.Esta joven promesa nos ofreció enviar escritos a nuestro blog. Esto nos dejó bastante impactados, ya que es algo que no habiamos solicitado, ni esperabamos, pero que nos ha gustado mucho.
Gisela se ha ofrecido a enviarnos material con cierta regularidad, pero ya veremos, que yo sé muy bien que las spankees somos muy dadas a la promesa no cumplida, ja,ja
Os dejo con su primera colaboración.
MI NUEVA VIDA
poR Gisela
Buenas...
Soy casi nueva en esto del spanking. Apenas llevo unos meses. Bueno, un año o así, lo que pasa es que tardé un tiempo en conocer gente, porque me asustaba la idea.
Soy spankee desde siempre. Ya de niña sentía algo que no sabía decir que era cuando veía a alguien recibir nalgadas. Hay que decir que en otros paises todavía está vigente la costumbre de nalguear a los niños y niñas que se portan mal. No todo el mundo, en mi casa no ocurría, por ejemplo.Pero teniamos unos vecinos de la misma cuadra, y había un patio común. Ellos tenían una hija ya mayor. Yo andaría por los doce años, y ella por los dieciseis. A veces se oia como le nalgueaban.Yo recuerdo que al principio me daba pena, luego me gustaba oirlo, y una vez, estando en casa de otra niña que vivía encima de nosotros, conseguimos verlo a través de una ventana. Su papá la sujetaba contra una mesa y la golpeaba las nalgas con una correa, mientras ella tenía alzada la falda y bajadas las pantaletas. Entonces sentí algo parecido a la envidia.
Pasó el tiempo. Me puse de novia con un chico y alguna vez me nalgueó porque yo le dije que me provocaba recibir nalgadas. Me gustó,pero él no sabía hacerlo.
Ya lo habiamos dejado cuando nos vinimos para acá.De esto hace solo un par de años.
Por internet,descubrí que habia más personas a las que les gustaban los azotes.Darlos y recibirlos. Y pensé que era la solución.
Pero fui muy cautelosa. Me daba miedo dar el paso de encontrarme con alguien.Me daba la impresón de que habían hombres que se decian spankers sin serlo, no más que para buscar sexo fácil.
Hace tres meses conocí a una mujer que me propuso quedar con ella y con su pareja. No son pareja en realidad, solo para el spanking. No se por qué la presencia de una mujer me daba más seguridad, y accedí.
Ella anda por los cuarenta, y también es latina como yo, aunque no del mismo país. Es una catira imponente. Alta, con muchas curvas, y con mucho caracter. Ella se dedica a la enseñanza. Se llama Hilda, y le gusta tanto dar nalgadas como recibirlas. Eso a mí me parece que es tener mucha suerte.
Diego es de acá, y es algo mayor.A mí al pronto me daba reparo su edad porque pasa de los cincuenta, aunque es un hombre muy atractivo. Alto, fuerte, con el pelo algo canoso, pero con pelo, que yo pensaba que a esa edad los señores ya se estaban quedando pelones, pero no.Tiene una empresa de consultoría que no sé muy bien lo que es, pero se le nota que está acostumbrado a mandar.
Quedamos en que yo iba a ser su sobrina. Nos encontrariamos en el departamento de la tia Hilda, que es divorciada y vive sola. El tio Diego está casado y viene siempre que puede. Pero muchas veces, estamos solas la tia y yo.
Ella fue la primera que me castigó. Yo estoy estudiando, y tengo un trabajo los fines de semana. NOrmalmente ella me pregunta cosas de mis estudios, o yo le cuento si tengo problemas en el trabajo. Me reprende por mis malas actitudes, y me hace acostar en sus rodillas despues de quitarme la falda y las pantaletas.
La tia nalguea fuerte, pero el tio Diego lo hace mucho más fuerte. Hasta ahora solo con la mano, pero eso es conmigo nomás, porque con la tía Hilda es mucho más severo. Me gusta ver como la azota.Ellos tienen un pacto, y ella es azotada con la mano siempre que él decide que lo merece. Y con una correa o una vara al menos una vez en semana.
Solo tengo sexo con el tio Diego. La verdad es que me encanta coger después de un castigo. Es algo único. Lo normal es que nos azote a las dos, deje a una de cara a la pared y tenga sexo con la otra.Y luego nos cambiamos los sitios.
Le da instrucciones a la tia Hilda acerca de los castigos que yo he de recibir cuando él no va a estar. La tía me da de chancletazos si le contesto feo, o si el tio ha dispuesto que he de recibirlos. Eso me gusta menos, no me gusta como suena la chancleta, pero la tia me ha dicho que el tío le ha pedido que empiece acostumbrarme a los cuerazos, poquito a poco. No se como será eso de poquito a poco, pero me acuerdo de aquella vecina, y se qe pronto voy a estar en esa situación.ya les iré contando
Gisela
martes, 22 de octubre de 2013
Como ser responsable aunque sea mejor no serlo
Empiezo diciendo que no es mi intención molestar a nadie. Pero es que nunca he entendido muy bien por que los que hablamos claro molestamos a los que tienden a callarse. Misterios.
Como todos sabéis, este es un blog compartido, y antes tuve uno propio. Y sí, para los que seguiais el anterior, esta es una de mis "charlas filosifilíticas". Porque queridos, aunque este blog tiene una temática concreta, a veces una puede salirse de ella.¿Por qué?. Pues porque me da la gana ni más ni menos.
Siempre, en lo relativo a mi blog, he seguido la idea de que mi casa es mi castillo. Punto.
He tenido suerte, porque puede que no me hagan demasiados comentarios, aunque yo creo que tengo suficientes. Suerte porque todos y todas los que han entrado aquí a comentar son gente correctísima, y nunca he necesitado pararle a nadie los pies. Pero los que me conocéis algo mejor, sabéis que si lo tengo que hacer, lo hago sin despeinarme.
¿Por qué?.Pues porque es mi responsabilidad.
Ayer, una amiga spankee me preguntaba que ocurriría en el hipotético caso de que ella pusiese un comentario en nuestro blog (cosa que no suele hacer, la muy impresentable, dicho sea de paso), y por no tratarse de un comentario acerca del spanking otro comentarista se permitiese hacer gracias acerca de lo que ella necesita o deja de necesitar.
Pregunta dificil de responder sin meterse con gestiones ajenas, cosa que no quiero hacer. Pero es fácil, y no resisto la tentación, ridiculizar al autor de tan brillante comentario.
A lo largo de mi vida, muchas veces he oido a alguien decir acerca de una mujer eso de que "lo que necesita es que la follen", Que viene a ser una versión vainilla e igual de tonta que el comentario de ayer. La primera vez que yo misma lo escuché tenia yo quince años, estaba en el instituto, y me lo dijo un chico en la cafetería porque le monté un pollo por pretender colarse. A mi por entonces no me había follado nadie, y ni siquiera sentía yo una gran necesidad, pero es que el niñato aquel tenía más granos que cara, y le olía el aliento. Imagino que sería él quien necesitaba follar. Y sigo preguntandome que coño tiene que ver la velocidad con el tocino. Pero ahora, que tengo algunos años más, sé que la raíz del tema está en que posiblemente aquel niñato era incapaz de pensar en nada que no fuese follar.
Triste que, la misma actitud, la haya tenido que soportar esta mujer, de una persona a la que vamos a suponer adulta, y cuando ella estaba tratando de un tema muy serio. Pero a saber en nivel de madurez de cada cual. Demasiados sujetos hay por el mundo que piensan en las mujeres como objetos para follar, y que no tienen ningún interés por lo que ellas tienen que decir. Y si bien dentro del spanking hay muchas personas que no han encontrado una pareja con la que practicar esto, tampoco es menos cierto que los hay que no tienen pareja de ningún tipo ni esperanzas de tenerla. Que no son atractivos, que no les soporta nadie, y que han entrado en esto pensando que las spankees debemos ser unas chicas muy raras a las que les gusta que les peguen, y que a lo mejor aquí alguna pica, que tocar un culo tiene que ser la hostia.
Cuando la gente entra en un blog, entra a leer lo que allí esté escrito. Otra cosa son las expectativas que tuviese. Para mí, y así se lo he dicho a esta mujer, es un error predicar cualquier cosa en cualquier tribuna, por muy loables que sean tus intenciones. Hija mía, lo que has hecho, es molestar a alguien que a fin de cuentas tal vez solo entró allí pensando en hacerse una paja o dos. Eso no se hace, bonita. Esa plaza estaba reservada para alguien que iba allí a otra cosa,entiendeló.
Y de la misma manera que te digo que has cometido un error, te digo que nadie tiene derecho a hacerte ese comentario que te han hecho, y que yo hubiese tenido algo que decir al respecto. Porque mi casa es mi castillo. Y porque yo no eludo mis responsabilidades.
Trasto
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